Porque son beneficiosos para la salud: Al no contener residuos tóxicos persistentes procedentes de pesticidas, fertilizantes sintéticos, aditivos y conservantes, los alimentos que proceden de la agricultura ecológica son digeridos correctamente por el organismo sin modificar las funciones metabólicas. Al cultivar los alimentos en suelos estables por fertilizantes naturales, los productos son más nutritivos ya que engloban unos niveles más altos de vitaminas.
Sin organismos genéticamente alterados: La agricultura con organismos genéticamente modificados lleva hacia la uniformidad genética y con ello hacia una degradación genética, lo que significa una pérdida de variedad, con grandes extensiones de un mismo cultivo. La agricultura ecológica quiere mantener e impulsar la variedad genética de las especies y tipos, y con ello la fertilidad de los paisajes de cultivo.
Porque no contienen antibióticos: Los estándares
de control del reglamento europeo no permiten el uso de antibióticos en la
ganadería ecológica, acto que favorece la salud de los clientes.
Porque son sostenibles con el medio ambiente: La
agricultura ecológica es la más tolerante con la fauna, la que produce una
contaminación más baja de aerosoles, genera menos dióxido de carbono, previene el
efecto invernadero, no crea residuos contaminantes y mejora el ahorro energético
y de los gobiernos, ya que en el cultivo y en la preparación de los productos
se utiliza el máximo de recursos renovables.
Porque tienen máximos niveles de calidad: Todos
los agentes que participan en la cadena agroalimentaria están agarrados al
control e inspección de las materias primas empleadas, el procedimiento de
elaboración, el envasado, el etiquetado, etc…mediante las empresas de control y
certificación acreditadas.
Son respetuosos con el bienestar animal: Los
animales no son manipulados artificialmente o de forma intensiva para conseguir
una mayor elaboración, ya que, entre otros aspectos, no se ejercita la inseminación
artificial ni se utilizan hormonas.
Porque son más sabrosos: Los productos
ecológicos, al ser producidos de forma más artesanal y cuidadosa, recuperan los
gustos originales y tienen un especial sabor. Además, los alimentos ecológicos
se mantienen mejor que los convencionales.